Hasta hace pocos años, los albinos africanos se enfrentaban fundamentalmente a dos amenazas: su extrema sensibilidad al sol, y la marginación y el rechazo social. Muchos eran abandonados por sus propias familias, sufrían discriminación en la escuela, y tenían pocas posibilidades de incorporarse al mundo laboral.

Al noreste de Tanzania existe una escuela, Kabanga, que alberga a 147 alumnos con necesidades especiales, provenientes de Tanzania y Burundi: 53 son albinos y 44 ciegos. La ONCE de Almería colabora con ellos distribuyendo filtros solares, gafas y gorras que protejan a los albinos de la intensidad y la luminosidad del sol del continente africano y ayude a prevenir la ceguera.
Mirar para ver la albinofobia
El albinismo es una enfermedad de carácter genético caracterizada por la ausencia de melanina (pigmentación) en ojos, piel y pelo. Los albinos presentan un color muy claro, entre rosáceo y blanco. En el continente africano el porcentaje de albinos es tres veces superior al europeo. Se estima que en Europa padecen albinismo 1 por cada 17.000 personas, mientras que en los países africanos es 1 de cada 5.000.

La población africana sufre de desprotección frente a la luz solar, por lo que suelen padecer tumores de piel, ya que una crema solar pantalla total que paliaría estos efectos, es un lujo o ni siquiera puede encontrarse a la venta. Tampoco es fácil encontrar gafas de sol adecuadas y muchos se quedan ciegos.
Estos problemas de salud alcanzan un nivel de dramatismo flagrante en África donde el albinismo se considera una maldición. Las personas albinas son repudiadas de sus familias. Sufren marginación social y peor aún, son brutalmente asesinadas para ser vendidas descuartizadas y luego usadas en los ritos de brujería.

El drama de los albinos en África es ser considerados invisibles, no humanos. Zeru en la lengua suajili. “Sabemos que toda ayuda es insuficiente –reconoce el jefe del Servicio para Afiliados en Almería, Marcelo Rosado-, pero confiamos en que este esfuerzo puntual sirva de acicate para que otros organismos reserven partidas presupuestarias para cubrir las necesidades de las poblaciones más necesitadas”.
El objetivo de la campaña ‘Mirar para ver’ es mejorar las condiciones de vida de los alumnos albinos de la escuela de Kabanga, mediante la información y prevención sanitaria, la dotación de materiales de protección y de aprendizaje adaptados a las distintas discapacidades, la puesta en marcha de actividades de formación profesional, y la sensibilización comunitaria para fomentar el respeto y la lucha contra la discriminación de los albinos.

La ONCE, a través de su departamento de Relaciones Internacionales, colabora en América Latina, Europa del Este y en los campamentos Saharauis de refugiados. En el año 2008, cerca de 42.000 personas ciegas fueron beneficiarias de sus programas de cooperación educativa y de los proyectos de cooperación internacional.