Fue el domingo 23 de mayo en la playa de La Cizaña, de Guadalmar. Un grupo de monitores y voluntarios se encargó de velar por la seguridad de los niños y de instruirlos en la mecánica básica para la práctica del surf. La jornada se desarrolló en tres fases. En una primera se realizó un acercamiento desde la arena de la playa al agua, en la que los participantes recibieron nociones de equilibrio y deslizamientos a través de juegos sobre la arena.

Después llegó el momento de familiarizarse con los materiales, las tablas y los trajes de neopreno, que provocaron momentos muy divertidos entre los participantes más pequeños. Los responsables del Club Malagueño de Surf habían adaptado previamente varias tablas de aprendizaje con marcas tangibles en varios puntos clave para que los niños pudiesen situarse de forma correcta y facilitarles al máximo sus movimientos.

Ya por último llegó el momento de lanzarse al agua provocando también momentos de emoción y de alegría para muchos de los chavales que, en algunos casos, se estrenaban en la práctica del surf. Después, claro, hubo tiempo para volver a bañarse, para jugar en la arena e incluso para atender a los medios de comunicación que cubrieron con interés esta actividad impulsada por el departamento de Animación Sociocultural de la ONCE en Málaga.
Visita al Museo Arqueológico de Almería
Y en Almería, otro grupo de alumnos afiliados de Almería con edades entre 6 y 11 años, protagonizó un recorrido prehistórico en el Museo Arqueológico por las sociedades de los Millares, Roma, El Algar y El Islam, donde pudieron sentir y tocar en las distintas salas réplicas representativas y maquetas.

En la planta baja encontraron la reproducción de un corte estratigráfico a tamaño real. En la primera planta una maqueta de los Millares, el círculo de la vida y la sala del mundo simbólico y funerario. En la segunda planta dedicada a la sociedad argárica exploraron réplicas de vasijas y otras cerámicas, y el relieve de una maqueta del territorio argárico. Y ya en la tercera planta, dedicada a la sociedad romana, descubrieron réplicas de mosaicos, la escultura ‘El Baco’ y un pequeño trofeo que representaba a la diosa del sueño.
Después fueron todos al taller de reproducción de cerámica donde cada niño encontró una caja cerrada de cartón en la que introducía sus manos para localizar un objeto mediante el tacto a la vez que modelaban las distintas figuras, animales o vasijas.
