La V Gala del Deporte ONCE Andalucía reconoce el mérito de 61 medallistas
La V Gala del Deporte ONCE Andalucía, organizada por el Consejo Territorial, ha venido a reconocer el esfuerzo de los 61 deportistas ciegos, deficientes visuales y con otras discapacidades físicas que obtuvieron medalla en alguno de los campeonatos nacionales e internacionales en los que participaron el año pasado de 15 disciplinas deportivas distintas.
En su intervención, el director general de la ONCE, Ángel Sánchez, defendió el deporte como «herramienta de integración» y elogió la capacidad de los deportistas andaluces a quienes animó a competir «con fuerza» en la próxima Paralimpiada de Pekín. Sánchez recordó que los españoles obtuvieron en la última Olimpiada 19 medallas frente a las 71 obtenidas por los deportistas paralímpicos. Si bien, la cobertura de los medios fue de un 5% con respecto a la dada a los medallistas en las Olimpiadas. «Pekín no terminará hasta que vuelva el último deportista paralímpico», dijo antes de animar a los medios de comunicación a implicarse más en la cobertura del deporte adaptado. «Falta mucho para que la normalización sea una realidad y para que nuestras medallas estén al mismo nivel que las otras», lamentó.
El secretario general para el Deporte de la Junta de Andalucía, Manuel Jiménez Barrios, aseguró que el interés de la ONCE coincide con el del Gobierno andaluz a la hora de apostar por el deporte como un elemento más de integración. «Se ha avanzado mucho en Andalucía en ese terreno, pero todavía queda mucho por hacer», reconoció. Jiménez Barrios también animó a los deportistas con discapacidad a que sigan por el mismo camino «para que ocupen el espacio que se merecen en la sociedad». VENDEDORES CON SUERTE
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"Un ciego puede ser un excelente compositor"
Gallego del interior de Ourense, a los 9 años se afilió a la ONCE y a los 12 cogió su primer violín. Desde entonces no ha dejado de amar la música. Durante 42 años ha transmitido su pasión a diferentes generaciones como profesor de violín en el Centro de Recursos Educativos de Sevilla. Ahora, jubilado, repasa las notas más destacadas de la partitura de su vida. Ha sido alumno de los grandes y un gran profesor, de los que dejan huella. Pero es, sobre todo, una gran persona.
A los 12 años. A los nueve años mi padre me afilió a la ONCE. Me ingresaron en el colegio de Pontevedera y me iniciaron en la música ya porque el profesor, don Juan Vicente Molina, vio en mí condiciones para dedicarme a la música y empezó a darme solfeo con 11 años. Allí convalidé en el conservatorio de La Coruña dos cursos de solfeo y me inicié en violín en el segundo curso de solfeo. A mí siempre me gustó mucho el violín. Íbamos a los conciertos de música de cámara en Pontevedra y me gustaba mucho escucharlos.
Del colegio de Pontevedra guardo gratísimos recuerdos. Estuve muy a gusto, me ayudaron mucho, con mucho cariño por parte de todo el mundo. Allí estuve hasta los 13 años. Ya a los 13 años me mandaron a estudiar a lo que es hoy el colegio de Madrid donde hice toda la carrera completa de violín.
Mi profesor de violín era don Luis Antón Sáenz, concertino de la Orquesta Nacional de España, primer violín del cuarteto nacional de música de Cámara y catedrático de violín del Conservatorio Superior de Madrid. También estudié armonía con don José María Franco, que era director del Conservatorio Superior de Madrid en ese momento y era profesor también del colegio de la ONCE. Tuve muy buenos maestros. Tuve otro que era ciego Rafael Rodríguez Albert, muy conocido fuera y dentro de la ONCE.
Hice toda la carrera de violín, interno en el colegio de Madrid, pero nos examinábamos en junio en el Conservatorio, por libre, porque el colegio no tenía validez para expedir esos títulos. Aunque estaba reconocido como colegio nacional de ciegos, las notas tenían validez académicas, pero nos hacían examinar en junio en el Conservatorio de cada curso correspondiente.
No crea, el colegio de Madrid había muchos compañeros que hacían la carrerra de piano; de violín había muchos menos, éramos unos cinco, también había guitarristas. Pero sí, en mis tiempos había gente que estudiaba música, instrumentos de viento, el colegio de la ONCE era un auténtico Conservatorio. No era yo el único, ni mucho menos.
Sí, después la ONCE me concedió una beca para que fuera a cursar estudios de composición al Conservatorio Superior como alumno oficial, donde me dio clase el compositor Cristóbal Halffter. Estudié la carrera de violín y tuve compañeros como por ejemplo José Luis García Asensio que fue un violinista de fama en España.
El apoyo de la ONCE en mi carrera ha sido decisivo. La ONCE me lo ha dado todo. Todo se lo debo a la ONCE. Para la ONCE solo tengo palabras de agradecimiento y cariño. No tengo palabras para expresar tanta gratitud y cariño.
He sido profesor desde 1 de abril de 1965 hasta el 15 de junio de 2007, he dado clase de violín y lenguaje musical, en Primaria y Secundaria, y he dirigido la orquesta escolar, formada por flautas, guitarras, percusión entre otros instrumentos, con Serafín Arriaza, que es uno de los mejores guitarristas de la actualidad. Tuve el orgullo y el honor de trabajar con él.
La enseñanza siempre me ha gustado mucho, pero a mí me hubiera gustado más dedicarme a tocar. Pero cuando terminé la carrera salieron las oposiciones y me coloqué. Entonces uno se acomoda. Pero no, no he sentido ninguna frustración en absoluto porque la enseñanza me gusta. Han pasado muchísimos alumnos por mí, incluso personas que hoy ocupan altos cargos en la ONCE. Sí, me hubiera gustado más tocar por ahí como concertista, pero no me dediqué a eso.
42 años y tres meses –rectifica-. La evolución ha sido muy grande. Es normal que la metodología vaya cambiando, pero, en cuanto al alumnado, el nivel ha bajado. Antes había mucho más interés, quizá los alumnos estaban más motivados, la evolución del nivel ha ido a peor, hay menos implicación en la música.
Yo no quiero culpar a nadie.
En general no. En España, la música no ocupa ni muchísimo menos el lugar que le corresponde. Estamos dejados de la mano de Dios. Se ha mejorado, y ya es una asignatura desde 1º de Primaria, pero, en general, a la música, se le hecha muy poca cuenta.
Sí que me siento satisfecho. He tenido alumnos muy buenos y de todo tipo, pero globalmente me siento muy satisfecho de mi labor. Siempre he dado todo lo que tenía para sacarle al pozo los litros de agua. Siempre se podía haber conseguido más, no lo sé. Pero sí, me siento un profesor muy querido por mis alumnos, lo puedo decir con satisfacción y orgullo. He dado todo lo que llevaba dentro, no sé si lo he conseguido o no.
Yo cuando vine aquí era una persona muy seria, pero he congeniado muy bien con la gente de aquí, me he sentido muy a gusto porque los andaluces son un pueblo muy abierto y te abren los brazos. Siempre me ha gustado la broma, pero desde que vivo aquí me he contagiado un poco de la forma de ser tan alegre de los andaluces. Porque aquí, aunque haya penas, hay sentimiento y me identifiqué muy bien con ellos
Muchos, pero me quedo con Beethoven y con Bach.
La novena de Beethoven, el concierto para violín y orquesta de Mendelson o los cuatro principales conciertos para violín de Brahms.
Le diría que la música para un ciego es verdad que la podemos hacer igual que el vidente. Exactamente igual, en el sentido de rendimiento. Un ciego hace una carrera de música y puede llegar a dominar un instrumento exactamente igual o incluso mejor y puede llegar a ser un excelente compositor. Ahí tenemos el ejemplo del maestro Rodrigo. Sí es cierto, y no lo voy a negar, que tenemos muchas dificultades al principio sobre todo, porque no podemos leer la partitura y tenemos que memorizarlo todo. Ahora ya hay más recursos, pero el que va a aprender una partitura se la tiene que memorizar. Y hay que tener mucha paciencia porque al principio hay que superar muchas dificultades, sobre todo en el violín, con la conducción del arco. El arco es lo que más cuesta, pero una vez que vence esa dificultad se avanza con más soltura. Pero con voluntad en la vida se puede conseguir. Si lo he conseguido yo… yo no soy ningún Dios, ni ningún ser especial, soy uno más y lo he conseguido. No se tienen que desanimar porque un ciego puede llegar a ser tan buen músico como un vidente. No hay ningún problema para que no lo sea. Ahora hace falta paciencia y estudiar. Y hay que estudiar mucho porque hay que memorizar mucho.
El 11 de febrero acaba el plazo para pedir el voto en braille para las elecciones del 9-M
Los componentes de las distintas candidaturas se podrán conocer a través de ese teléfono o a través de la página WEB accesible que el Ministerio del Interior habilitará al efecto a la que se podrá acceder mediante un enlace establecido en la dirección http://www.mir.es/.
El afiliado deberá dirigirse el día de las elecciones al presidente de la mesa electoral que le corresponda, y una vez identificado con su DNI, el presidente o los vocales de la mesa le entregarán los materiales complementarios en braille incluyendo las papeletas y sobres normalizados. En el caso en que las cabinas de votación no reúnan las condiciones precisas para la manipulación de los materiales por parte del votante, el presidente de la mesa deberá dirigirle al espacio que el colegio electoral haya habilitado al efecto. Este, deberá permitir la confidencialidad y la seguridad del voto.
El Certamen de Teatro Nacional Villa de Conil premia la calidad artística del grupo gaditano Trajín Teatro
28 de febrero de 2008
Presidenta del Parlamento de Andalucía
La ONCE celebra un curso sobre ceguera en Almería y una jornada de divulgación educativa en Garrucha
La ONCE celebró en enero un nuevo curso de braille en la escuela para formar a profesores almerienses. 30 docentes de distintos centros educativos de la provincia participaron entre el 15 y el 24 de enero en lo que ha sido ya la XXI edición del curso de ‘Perfeccionamiento sobre ceguera y discapacidad visual; el braille en la escuela’, organizado por la ONCE en colaboración con el Centro de Profesorado de Almería y el de El Ejido.
Y actividad divulgativa en Córdoba
La delegada de la Junta en Granada visitó la sede de la ONCE
La delegada del gobierno de la Junta de Andalucía en Granada, Teresa Jiménez, visitó el pasado 23 de enero la sede de la ONCE en Granada. Acompañada por el coordinador de la Delegación, Manuel Gómez Vidal, Teresa Jiménez mantuvo un encuentro con el director de la ONCE en Granada, Rafael Jiménez, quien guió su recorrido por la sede. En su encuentro, Jiménez se mostró «orgulloso» de poder enseñar al representant del Gobierno andaluz en Granada la labor de la ONCE y «orgulloso también de la contribución de la ONCE de Granada al progreso de Andalucía gracias a esa labor».
Teresa Jiménez recorrió los departamentos de Servicios Sociales y Juego, visitó una exposición de material adaptado que acaparó buena parte de su interés y concluyó su visita tentando a la suerte, adquiriendo un número del sorteo ordinario de ese día a través del Terminal Punto de Venta.
Un millar de escolares participarán este curso en las Jornadas de Puertas Abiertas de Málaga
En el turno de preguntas, los visitantes suelen interesarse, entre otras cuestiones, por el proceso de formación de los perros guía y su convivencia con los usuarios, aunque la protagonista de la vista resulta siempre la tiflotecnología. «Es lo que más sorprende, que las personas ciegas puedan hacer un trabajo normalizado con el apoyo de las nuevas tecnologías», explica el vicepresidente segundo del Consejo Territorial de la ONCE en Andalucía, José Francisco González de Rueda. «Los más pequeños se sorprenden de que haya niños ciegos que estudien lo mismo que ellos y realicen los mismos trabajos que ellos», añade.

José Francisco González considera que el programa de Puertas Abiertas contribuye activamente a dar a conocer a la sociedad malagueña la intensa actividad de la institución desarrolla y, de paso, a implicarse en labor social. «Si contribuimos a crear una generación de personas concienciadas y conocedoras de la realidad de las personas con discapacidad, tendremos una sociedad mucho más amable y abierta y conseguiremos una integración social plena en todos los aspectos», subraya el vicepresidente del Consejo. A su juicio, las visitas concluyen con un grado de satisfacción muy alto por parte de los visitantes. «Amplian su visión de la ONCE y se van con mucho cariño», dice.





